Dejar de fumar
Dejar de fumar aporta beneficios para la salud a cualquier edad, y la medicación aumenta las probabilidades de conseguirlo cuando se acompaña de apoyo. En España, los parches, chicles, comprimidos para chupar y el espray de nicotina se dispensan sin receta, mientras que la citisiniclina, la vareniclina y el bupropión la necesitan. Aquí se explica cómo actúa cada opción, cuánto dura cada tratamiento y en qué condiciones lo financia el SNS.
Pastillas para dejar de fumar y otras opciones: cuáles llevan receta
En CIMA, el registro de la AEMPS, todos los medicamentos de nicotina para dejar de fumar, en parches, chicles, comprimidos para chupar y solución para pulverización bucal, figuran como medicamentos sin receta. Las pastillas para dejar de fumar propiamente dichas, en cambio, necesitan prescripción médica: la citisiniclina, presente en Todacitan, Recigarum y Zandraqet; la vareniclina, de Champix y sus genéricos, y el bupropión de Zyntabac.
Actúan de forma distinta. La citisiniclina y la vareniclina se unen a los receptores nicotínicos del cerebro como agonistas parciales: alivian el ansia y los síntomas de abstinencia y, a la vez, restan recompensa al cigarrillo. El bupropión inhibe la recaptación de noradrenalina y dopamina y tiene contraindicaciones propias, como cualquier antecedente de convulsiones o un diagnóstico de bulimia o anorexia nerviosa. La elección depende del grado de dependencia, de los intentos previos, de las enfermedades de cada persona y del resto de su medicación.
Qué combinación funciona mejor
La evidencia apunta en la misma dirección: el tratamiento farmacológico aumenta las probabilidades de dejar el tabaco frente a intentarlo sin ayuda, y ese efecto se refuerza con apoyo conductual, individual, en grupo o telefónico. Las fichas técnicas lo reflejan: la de los parches de Nicotinell recuerda que el asesoramiento y el apoyo al fumador suelen mejorar las posibilidades de éxito, y la de Zyntabac lo indica junto con un apoyo motivacional. Ninguna pastilla hace el trabajo sola, y la fuerza de voluntad sin ayuda tampoco es la estrategia con mejores resultados.
En la práctica, un plan sólido tiene tres piezas: una fecha concreta para dejarlo, un tratamiento adecuado al grado de dependencia y un acompañamiento que ayude a manejar las situaciones que disparan las ganas de fumar. Su médico de cabecera puede informarle de los programas de deshabituación tabáquica disponibles en su comunidad autónoma. Preguntar por ellos es un primer paso útil, también porque la financiación pública de los medicamentos con receta exige estar incluido en uno de esos programas.
La terapia con nicotina: cómo usarla bien
Los sustitutivos de nicotina no necesitan receta, pero su uso no es indiferente. Tres errores habituales son quedarse corto de dosis, dejarlos demasiado pronto y usar mal las formas de acción rápida. Los chicles, por ejemplo, no se mastican de forma continua como un chicle normal, sino de manera intermitente, para que la nicotina se absorba a través de la mucosa de la boca.
Los parches liberan nicotina de forma constante. En los de Nicotinell, la dosis inicial se elige según los cigarrillos que se fuman al día o la puntuación en el test de Fagerström, se va reduciendo por etapas y el tratamiento dura unos 3 meses, sin pasar de 6 salvo que el médico lo recomiende y lo supervise. Su ficha técnica pide no usarlos a la vez que chicles o comprimidos de nicotina salvo bajo supervisión médica, así que combinar formas es una decisión del médico. Su farmacéutico puede orientarle sobre la pauta, y el prospecto de cada presentación recoge sus precauciones.
Qué valora el médico antes de prescribir
Antes de indicar citisiniclina, vareniclina o bupropión, el médico revisa cuántos cigarrillos se fuman al día y cuánto se tarda en encender el primero tras despertarse, que es uno de los indicadores prácticos de dependencia; los intentos previos y qué pasó en ellos; los antecedentes psiquiátricos, incluidas la depresión y la ansiedad; los antecedentes de convulsiones; la enfermedad renal o hepática; el embarazo o la lactancia, y toda la medicación que se toma, porque hay interacciones relevantes.
Dejar de fumar cambia además el metabolismo de algunos fármacos: según la ficha técnica de la vareniclina, con o sin tratamiento puede ser necesario ajustar la dosis de la teofilina, la warfarina o la insulina. Con todo eso, el médico decide la opción, la pauta y la duración, y cuándo revisar la tolerancia y la respuesta.
Cuánto dura cada tratamiento
Las pautas son muy distintas entre sí. La tabla resume lo que fijan las fichas técnicas; la pauta concreta de cada persona la indica su médico.
| Medicamento | Cómo se empieza | Duración |
|---|---|---|
| Citisiniclina (Todacitan) | Un comprimido cada 2 horas los tres primeros días, con tomas cada vez más espaciadas; el tabaco se deja como muy tarde el quinto día | 25 días |
| Vareniclina | 0,5 mg al día los días 1 a 3, 0,5 mg dos veces al día los días 4 a 7 y después 1 mg dos veces al día; la fecha para dejar de fumar se fija 1 o 2 semanas después de empezar | 12 semanas, ampliables a otras 12 en quien ya lo ha dejado |
| Bupropión (Zyntabac) | 150 mg al día durante seis días y, desde el séptimo, 150 mg dos veces al día; la fecha para dejar de fumar se fija dentro de las dos primeras semanas | De 7 a 9 semanas; se interrumpe si no hay ningún efecto a las 7 semanas |
| Parches de nicotina (Nicotinell) | Dosis según los cigarrillos al día o el test de Fagerström, con reducción progresiva | Unos 3 meses; no más de 6 salvo indicación médica |
Efectos adversos y señales de aviso
Según sus fichas técnicas, con la vareniclina son muy frecuentes las náuseas, los sueños anormales, el insomnio y el dolor de cabeza; con el bupropión, el insomnio, y son frecuentes la sequedad de boca y las molestias digestivas; con la citisiniclina predominan las molestias digestivas, sobre todo al principio del tratamiento. Muchos de estos síntomas pueden deberse al propio abandono del tabaco, que produce irritabilidad, dificultad para concentrarse y aumento del apetito durante unas semanas.
Hay situaciones que obligan a consultar sin esperar: cambios marcados del estado de ánimo, aparición o empeoramiento de ideas de hacerse daño, agitación importante o una erupción en la piel. La ficha técnica de la vareniclina pide suspenderla y contactar con un profesional sanitario ante síntomas neuropsiquiátricos graves o a la primera señal de una reacción cutánea. La del bupropión indica interrumpirlo y no reanudarlo si aparece una convulsión, cuya incidencia estima en torno a 1 de cada 1.000 pacientes, y advierte de que puede subir la tensión arterial, sobre todo combinado con parches de nicotina, en cuyo caso recomienda controlarla cada semana.
Esa misma ficha recuerda que con el bupropión se han notificado depresión e ideas suicidas, por lo general al principio del tratamiento, y que, en un metaanálisis de ensayos con antidepresivos en adultos con depresión mayor u otros trastornos psiquiátricos, el riesgo de pensamientos y conductas suicidas aumentó en los menores de 25 años. Conviene que su entorno sepa que ha empezado el tratamiento, porque a veces es quien nota antes un cambio de comportamiento.
Ante una convulsión, una reacción alérgica con hinchazón de labios o lengua o dificultad para respirar, llame al 112. Si aparecen ideas de hacerse daño, en España está la línea 024 de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas.
Lo que se gana al dejarlo
El beneficio de dejar de fumar aparece pronto y sigue creciendo con el tiempo. En las primeras horas mejoran la frecuencia cardíaca y los niveles de monóxido de carbono en sangre; en las primeras semanas y meses, la capacidad respiratoria, la tos y la tolerancia al ejercicio. A medio y largo plazo disminuyen el riesgo cardiovascular y el de varios tipos de cáncer y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y mejoran el pronóstico de muchas enfermedades crónicas y la cicatrización tras una cirugía.
Merece la pena a cualquier edad y en cualquier situación, incluso después de un diagnóstico ya establecido. Y recaer no anula el progreso: muchas personas necesitan varios intentos antes de conseguirlo, así que una recaída es información para el siguiente intento, no un fracaso definitivo.
Cuándo los financia el SNS
En BIFIMED, la consulta oficial del Ministerio de Sanidad sobre lo que paga el SNS, los medicamentos con citisiniclina, casi todos los envases de vareniclina y Zyntabac en cajas de 30 y 60 comprimidos figuran como financiados solo para determinadas condiciones. Quedan fuera los envases de 112 comprimidos de 1 mg de dos genéricos de vareniclina y la caja de 100 comprimidos de Zyntabac. Los sustitutivos de nicotina no se financian, porque la ley excluye de la prestación farmacéutica los medicamentos que no necesitan receta.
Para que el SNS pague estos tratamientos se exigen varias cosas a la vez: participar en un programa de deshabituación tabáquica de la comunidad autónoma, de INGESA o de la mutualidad; demostrar la motivación con al menos un intento de dejarlo durante el último año; fumar un mínimo de 10 cigarrillos diarios con una dependencia alta, de 7 o más puntos en el test de Fagerström, y no superar un intento financiado por año. Los recetan los médicos que designe cada programa, un envase por receta, a través de la receta electrónica del SNS. Fuera de esas condiciones, el tratamiento se abona íntegramente en la farmacia.
Esta página es informativa: a quién acudir
Desde esta página no se pueden solicitar recetas de citisiniclina, vareniclina ni bupropión: su contenido es solo informativo. Si quiere empezar un tratamiento financiado, pregunte a su médico de cabecera o en su centro de salud por el programa de deshabituación tabáquica de su comunidad: es la vía que exige el SNS. Los antecedentes psiquiátricos relevantes, las convulsiones o un embarazo requieren además una valoración en persona.
Los sustitutivos de nicotina se adquieren en la farmacia sin receta, y su farmacéutico puede orientarle sobre la dosis. Las diferencias entre las opciones, con más detalle sobre cada una, están en nuestro artículo sobre dejar de fumar con medicación.
Autoría y revisión médica
Ha revisado esta página el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301). El servicio de receta médica de esta web lo presta MEDINOW Sp. z o.o., con sede en Olsztyn (Polonia), y puede escribir a info@medinow.app. Los datos de cada medicamento proceden de su ficha técnica en CIMA y los de financiación, de BIFIMED; el contenido es informativo y no reemplaza la consulta con su médico de cabecera.
¿Qué pastillas para dejar de fumar hay en España?
Con receta, la citisiniclina (Todacitan, Recigarum y Zandraqet), la vareniclina (Champix y sus genéricos) y el bupropión (Zyntabac). Sin receta solo está la terapia sustitutiva con nicotina, que incluye comprimidos para chupar además de parches, chicles y espray bucal. Cuál conviene depende de la dependencia, de los intentos previos y de las enfermedades y la medicación de cada persona.
¿Cuál es el tratamiento más eficaz?
No hay una respuesta única, porque depende del grado de dependencia, de los intentos previos, de las enfermedades que tenga y del resto de su medicación. Lo que sí está establecido es que combinar un tratamiento farmacológico con apoyo conductual da mejores resultados que cualquiera de las dos cosas por separado, y que intentarlo sin ninguna ayuda.
¿Están financiados por el SNS?
La citisiniclina, casi todos los envases de vareniclina y Zyntabac de 30 y 60 comprimidos, sí, pero solo con condiciones: estar en un programa de deshabituación tabáquica, haber intentado dejarlo en el último año, fumar al menos 10 cigarrillos diarios con 7 puntos o más en el test de Fagerström y no pasar de un intento financiado al año, según BIFIMED. Los parches, chicles y demás sustitutivos de nicotina no se financian.
¿Los parches de nicotina necesitan receta?
No. En CIMA, los parches, chicles, comprimidos para chupar y la solución para pulverización bucal de nicotina son medicamentos sin receta. Aun así, conviene ajustar bien la dosis y la duración, que en los parches de Nicotinell es de unos 3 meses, y no usarlos a la vez que otra forma de nicotina salvo bajo supervisión médica.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Según las fichas técnicas, 25 días con la citisiniclina; 12 semanas con la vareniclina, ampliables a otras 12 en quien ya lo ha dejado; de 7 a 9 semanas con el bupropión, y unos 3 meses con los parches de Nicotinell. Un error habitual es abandonarlo en cuanto baja el ansia, antes de completar la pauta que fija la ficha técnica.
¿Se pueden combinar?
Solo si lo decide el médico. La ficha de los parches de Nicotinell pide no combinarlos con chicles o comprimidos de nicotina salvo bajo supervisión médica; la de Todacitan advierte de que fumar o usar productos con nicotina durante el tratamiento puede provocar reacciones adversas a la nicotina más graves; con la vareniclina y los parches aumentaron las náuseas, el dolor de cabeza y los vómitos, y con el bupropión y los parches, la hipertensión, por lo que se recomienda controlarla cada semana.
- Ficha técnica de Todacitan 1,5 mg comprimidos, citisiniclina (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Vareniclina Cinfa 0,5 mg + 1 mg comprimidos recubiertos con película (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Zyntabac 150 mg comprimidos de liberación prolongada, bupropión (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Nicotinell 14 mg/24 horas parche transdérmico (CIMA, AEMPS)
- BIFIMED: situación de financiación de Todacitan 1,5 mg, 100 comprimidos (Ministerio de Sanidad)
- BIFIMED: situación de financiación de Vareniclina Cinfa 0,5 mg + 1 mg, 53 comprimidos (Ministerio de Sanidad)
- BIFIMED: situación de financiación de Zyntabac 150 mg, 30 comprimidos (Ministerio de Sanidad)
- Real Decreto Legislativo 1/2015, texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos, artículo 92 (BOE)